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martes, 22 de marzo de 2011

El sombrero azul

Y finalmente el sombrero azul.

De los 6 sombreros, el azul se utiliza para dirigir el pensamiento, para organizarlo y para controlar el proceso.

Al principio de la sesión define la situación, puede buscar definiciones alternativas de un reto, plantea el propósito de la ssesión y lo que se quiere conseguir. Durante la sesión, mantiene la disciplina y garantiza que los participantes se atengan al sombrero que se esté utilizando. Al finalizar la sesión, pide los resultados que se pueden aportar a modo de resumen, conclusión, decisión, etc.

El sombrero azul se utiliza para diseñar la secuencia de sombreros a utilizar en la sesión. Si el tema provoca sentimientos intensos sería conveniente utilizar el sombrero rojo en primer lugar, tal como ya comenté en el post del sombrero rojo, para hacerlas visibles y que el pensador se sienta libre de ellas. El siguiente paso podría ser el pensamiento de sombrero blanco para poner sobre la mesa toda la información relevante.

Hay que destacar que el sombrero azul no solo organiza el uso de los otros sombreros, sino que también se utiliza para organizar otros aspectos del pensamiento, como la valoración de prioridades, los criterios de decisión, la enumeración de limitaciones, etc.

Si se va a seguir una secuencia concreta de sombreros es conveniente que todos la conozcan. La secuencia puede estar definida de antemano por el facilitador de la reunión o puede diseñarse mediante el sombrero azul al inicio de la misma con la participación de todos los asistentes.

Una de las tareas de control más importantes con el sombrero azul consiste en disolver las discusiones. Si hay discrepancias se puede pedir información de sombrero blanco. Si dicha información no existe se pueden tratar las diferentes ideas suponiendo que dada una de ellas es correcta en determinadas circunstancias y posteriormente verificar qué circunstancias son las que más se acercan a las de la situación actual.

Si al finalizar la sesión no es posible tomar una decisión, el sombrero azul final debería explicar por qué. En ese caso puede definir un nuevo foco de pensamiento que pasará a ser la tarea de una nueva sesión de pensamiento.

Como resumen, el sombrero azul hace el seguimiento del pensamiento, garantiza que se respeten las reglas del juego, obliga a mantener una disciplina y ayuda a definir las conclusiones y los próximos pasos.

lunes, 21 de marzo de 2011

El sombrero verde

El sombrero verde nos abre la puerta para plantear nuevas ideas, opciones y alternativas que incluyen desde las más obvias hasta las más novedosas. La creatividad debe aflorar en este momento.

El sombrero verde tiene que ver con nuevas ideas y nuevas formas de mirar las cosas. En alguna literatura se expresa como “pensar fuera de la caja”. Para ello es necesario alejarse de las viejas ideas y las antiguas formas de ver las cosas para acercarnos a nuevas y mejores ideas, así como también abrazar el cambio. En este caso, también es necesario realizar un esfuerzo deliberado y centrado en la dirección creativa. Además durante esta fase intentaremos modificar y mejorar las ideas sugeridas.

Durante el ejercicio de pensamiento creativo puede ser necesario plantear ideas deliberadamente ilógicas a modo de estímulo. Estas pueden hacer que salte la chispa para generar otras ideas que no sean tan “descabelladas” y que sin la “provocación” producida por la idea ilógica no se hubiesen generado.

Obviamente, se puede dar el caso que durante el tiempo que se dedica al sombrero verde alguno de los pensadores no haya tenido ninguna idea nueva, pero por lo menos habrá dedicado su tiempo y su esfuerzo. Es decir, no se puede exigir aportaciones cuando se utiliza el sombrero verde, pero sí el esfuerzo y la dedicación.

Este sombrero tiene que ver con nuevas ideas, nuevos modos de pensar, nuevos enfoques y más alternativas. Además, se debe fomentar ir más allá de la primera idea que aparece. No hay que conformarse con ese primer pensamiento. En general existe más de una respuesta y algunas son mucho mejores que otras. Cuando tengamos varias alternativas podremos elegir la que mejor se adapte a nuestras necesidades y a nuestros recursos. El sombrero verde, por tanto, implica la voluntad de buscar alternativas, una actitud creativa.

El sombrero verde se puede introducir en cualquier momento de la reunión (incluso si ya se ha utilizado previamente) para considerar en cualquier momento si existen ideas alternativas.

A continuación se suele utilizar el sombrero amarillo para favorecer el desarrollo constructivo de la idea, realizar una valoración positiva de la misma y buscar los beneficios y valores que aporta. Posteriormente se aplicará el sombrero negro para determinar los retos con los que se puede llegar a encontrar la aplicación y el desarrollo del resultado del sombrero verde. En cualquier fase se puede incluir el sombrero blanco para aportar datos objetivos y en la última fase podría llevarse a cabo el pensamiento de sombrero rojo para manifestar los sentimientos, intuiciones, etc que nos haya generado.