sábado, 5 de febrero de 2011

Once cualidades que distinguen a un líder

Tanto en un equipo deportivo como en una empresa, el liderazgo conlleva gestionar y conseguir la motivación de un grupo de personas que comparte objetivos.
Una posible visión del liderazgo tiene que ver con la creación de valor a través de las personas para lograr el éxito. La cuestión más importante que debe abordar un líder es cómo construir un equipo de alto rendimiento y conseguir resultados excepcionales haciendo que todos los elementos del equipo aporten lo mejor de sí mismos en la consecución de los objetivos del equipo, salvando las dificultades, consiguiendo un trabajo en el que todos los miembros del equipo aporten y no sean meros espectadores.
Un gran reto que se puede encontrar un líder es el de cohesionar un grupo por encima de los nombres propios, cuando hay un conjunto de egos que compiten entre ellos. Hay que conseguir en esos casos demostrar la importancia del trabajo colectivo y conseguir que todos los componentes del equipo tengan el mismo grado de implicación.
Las cualidades que distinguen a un líder y que se pueden aplicar en entornos diversos son las siguientes:
  1. Visión compartida. Es importante contagiar optimismo al equipo y transmitir la idea de que la consecución de éxitos es posible.
  2. Compromiso y unión del equipo. No existen personalismos, el equipo no depende exclusivamente de ninguno de sus miembros. Es mucho más que la suma de individualidades. Como a mi me gusta decir de mi actual equipo, “Yo cogí un grupo de personas y ahora tengo un equipo”.
  3. Un líder tranquilo y defensor. Es lo que Robert Greenleaf denomina líder sirviente. Por un lado, hay que dar el protagonismo a los miembros del equipo, pero eliminando la presión de los momentos importantes, y con ello protegiendo al equipo.
  4. Gestión del talento. El buen líder escoge a los miembros más adecuados para la misión a cumplir; sabe atraer y retener el talento que necesita la organización para conseguir sus objetivos, y sabe crear el ambiente necesario para que la gente pueda quedarse y desarrollarse con éxito.
  5. Disciplina y transparencia. Pero estas características no implican que no exista la disciplina. Si hace falta se debe tener en consideración. Por otra parte, todos los miembros del equipo deben tener la máxima información para el desempeño de su papel. Las mejores empresas se definen por la agilidad y rapidez con que fluye la información entre sus miembros.
  6. Presión y fuerza mental. A diferencia de torneos anteriores, la Selección ha dado la talla en los momentos más duros, sobre todo en los penaltis frente a Italia, donde, por primera vez, respondió con una fuerza mental y templanza desconocidas. En un momento de crisis e incertidumbre como el actual, las empresas deben mostrar serenidad y determinación.
  7. Gestión de las expectativas. El líder debe ser un maestro a la hora de gestionar las expectativas del equipo, los clientes, los esponsores, etc.
  8. Liderazgo transformador. El líder debe tener el valor suficiente para tomar decisiones que pueden ser consideradas de riesgo a pesar de la presión que pueda existir.
  9. Gestión de la diversidad. En los equipos debe haber cabida para todos. La diversidad no solo no debe ser rechazada, sino que debe ser buscada, ya que aporta riqueza a los equipos. Obviamente el líder debe ser capaz de integrar ese grupo humano con perfiles diversos, trabajando en equipo y ser capaz de construir un equipo.
  10. Humildad y sabiduría. El líder debe ser humilde para escuchar y aceptar las opiniones del equipo, pero debe contar con la sabiduría suficiente para poder dirigirlo, protegerlo, cohesionarlo, ayudarlo en los momentos difíciles, etc.
  11. Resiliencia y capacidad de superación. Resiliencia es la capacidad de sobreponernos a las dificultades, de superar la destrucción, de aprender de los errores, de superar los obstáculos y salir fortalecido y transformado de las experiencias propias, aguantar la presión, gestionar la soledad del manager y asumiendo las responsabilidades. La capacidad de construir y reconstruir la realidad que soñamos a pesar de las adversidades. Los líderes se ven, en muchas ocasiones, expuestos a que sus errores (y los riesgos asumidos) no se acepten, a que se esté esperando cualquier pequeño error para poner en cuestión su papel, incluso a campañas de descrédito por compañeros o incluso colaboradores, etc. Por todo ello el líder debe tener una inmensa capacidad de resistencia y ser un luchador nato para no tirar la toalla a la primera de cambio.

La fórmula parece ser perfecta: un líder con las ideas claras y un grupo dispuesto a ejecutar las directrices de su superior, contribuyendo con sus aportaciones y divirtiéndose con el trabajo encomendado y dando lo mejor de ellos mismos.

En resumen, el éxito de un grupo viene determinado por el espíritu de equipo que les rodea, unas competencias técnicas, una fuerte motivación de todos los miembros del equipo, un alineamiento en los objetivos del grupo (tener claro cuáles son y compartirlos) y un recital de cohesión, liderazgo y determinación.

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